Fasnia patrimonio vivo
Acantilados y roques salpicados por las olas, barrancos donde se refugia la vida más sensible, jóvenes volcanes tapizados de picón...

Fasnia patrimonio vivo (II)
Acantilados y roques salpicados por las olas, barrancos donde se refugia la vida más sensible, jóvenes volcanes tapizados de picón...

Ayuntamiento de Fasnia
La sede de la corporación municipal en el casco urbano
Fasnia, Casco Urbano
Imágenes del Casco Urbano del Pueblo de Fasnia. 

Fasnia y la costa, Los Roques de Fasnia
Imágenes de la costa de Fasnia y sus núcleos de población costera

Fasnia y la costa, sus playas
Imágenes de la costa de Fasnia y sus playas

Fasnia y la costa, Las Eras
Imágenes de la costa de Fasnia

Altos de Fasnia, La Zarza
Imágenes de las zonas altas del Municipio de Fasnia donde se situa el Barrio de La Zarza

Fasnia, otras zonas de población
La Sabina Alta, La Sombrea y Cruz del Roque, imágenes de los altos del municipio de Fasnia y sus otras zonas de población

Fasnia y la cumbre, Archifira
Área Recreativa "Chifira" Cumbre de Fasnia

Fasnia y la cumbre, Los Cazadores
Área Recreativa "Los Cazadores" Cumbre de Fasnia

Fasnia y la cumbre, Fuente Nueva
Área Recreativa "Fuente Nueva" Sabina Alta

Fasnia 
Panorámica del Municipio

Vivir en Fasnia

 

Como la tabaiba o la hornero, también los fasnieros se han adaptado a las duras condiciones de vida que impone el territorio 

De la costa a la cumbre, del pasado al presente, Fasnia ofrece diversidad de paisajes y de recursos naturales que sus habitantes aprendieron a aprovechar.

Marisqueo, pesca y plantaciones costeras de cereal; huertas de verduras y frutales variados en la medianía; papas, viñas, cereal y lentejas en los antiguos dominios del pinar; rebaños de cabras que subían a la cumbre en verano para ramonear los últimos pastos; colmenas que aún siguen aprovechando la exuberante floración de la retama del Teide a fines de la primavera. A lo largo de la historia, los fasnieros han utilizado cada rincón del municipio con el fin de salir adelante. 

 

Trabajando las colmenas Tengo colmenas dede que era pequeño. Aprendí a trabajarlas de mi padre y mi padre, del suyo. Antes tener colmenas era muy importante. Las subíamos en marzo, abril y mayo a la cumbre, allá donde le dicen el Caramujo.
Hoy tengo colmenas más por distraccion que por necesidad.Me gusta ver como trabajan, como la metra - la abeja reina- controla el panal y como enjembre sigue al metril -la nueva reina- hasta pueblar otro cuadro.
La miel que voy castandro es para la casa no para regalar. Sólo alguna que otra vez vendo algo. 
Miguel Flores Frías

 

El agricultor ha buscado una aliada en la pálida capa de roca pumítica que cubre el suelo -la tosca-. Cubriendo con este material las huertas consigue retener la escasa humedad de la tierra e incluso absorber algo del vapor de agua del ambiente.La tosca facilita también las labores de siembra y rastrillo, apenas salen malas hierbas y su color claro protege el suelo del calor del sol. Pero la tosca casi no tiene materia orgánica. El campesino fasniero ha sabido subsanar este inconveniente abonando las huertas con estiércol de ganado y cisco de retama recogido de la cumbre. Así, el cultivo sobre tosca ha conformado un paisaje propio y una cultura característima, pontando de blanco las innumerables terrazas de cultivo que escalan las escarpadas laderas del municipio. 

 

La cultura tradicional de Fasnia ha permitido durante siglos la supervivencia de la población local. Respetando los ciclos naturales, las peculiaridades de cada lugar y cada cultivo, con un conocimiento acumulado de generación en generación, los fasnieros han sido capaces de aprovechar al máximo los recursos de su tierra.

 

La Mudá 
La Mudá expresa la necesidad y el ingenio que tuvieron los abuelos y las abuelas de Fasnia para aprovechar lo mejor posible su territorio. Practicada hasta los años cincuenta, consitía en el desplazamiento periódico de muchas personas, desde su residencia habitual hasta la medianía alta. Una vez sembradas las papas de verano, el mes de marzo marcaba la señal de ascenso hacia el pajero o la cueva de que se disponía arriba. Allí, la tarea principal consitía en preparar los terrenos para plantar, en agosto, las papas de temprano. el tiempo de la Mudá se completaba con el pastoreo, la acumulacioón de leña de retama para el invierno y , sobre todo , la fabricación de nuevos canteros para el cultivo. 
Fernando Sabaté 
En las casas y cuevas de Chifira se quedaban algunas familias de Fasnia cuando subían a hacer la mudá a las zonas altas del municipio.

 

Los fasnieros han escavado cuevas, levantado muros para los bancales, trazado caminos, alzado ermitas, hornos, eras para la trilla del cereal... y todo cuanto necesitaban para construir su vida 

El municipio se encuentra plagado de orificios excavados en la tosca, cuevas formadas por un simple agujero en la roca o con la entrada acondicionada por bloques, con una o con varias dependencias, cuevas vivienda, cuevas almacen, cuevas bodega...
La cueva fue durante mucho tiempo la vivienda tradicional de la población de Fasnia. en su interior se dormía y se cocinaba, se guardaban las cosechas y los aperos. La cueva no necesitaba de otro material para ser construida que aquel que el lugar ofrece. Es cálida en los inviernos y fresca en los veranos. Tiene muchas ventajas. Por eso , aunque a lo largo del tiempo se han ido construyendo casas y pisos, la cueva nunca se ha terminado de abandonar y se sigue utilizando incluso como residencia de fin de semana. 

 

En sus alrededores se disponen otros elementos tradicionales, lo aljibes, donde se almacena el agua de la lluvia, las piedras de lavar y los hornos abovedados para elaborar pan y pasar la fruta, formando un conjunto que se repite en toda la geografía del municipio.
Algunas familas construyeron casas con bloques de tosca cerca de las cuevas, y así añadiendoron más habitaciones a su vivienda. Estas casas suelen ser de planta rectangular, de un piso y predominantemente con cubierta de azotea. algunas de ellas tienen más de un siglo de antigüedad.

Fasnia está salpicada de pequeñas ermitas enlucidas con el deslumbrante blanco de la cal. La del Calvario o la de la Montaña de Fasnia son algunas de ellas.La Iglesia Vieja,construida el el Siglo XVII con su arco desafiante que resiste el transcurso del tiempo, se alza como símbolo de unión de la identidad fasniera.

Las ruinas de la ermita de San Joaquín, erigida en el siglo XVII con el arco de medio punto aún intacto, son ahora conocidas como la Iglesia Vieja.

 

Pero quizás hay un Patrimonio construido que pueda pasar inadvertido. Una obra que costó siglos de sacrificio y duros trabajos, una obra en la que colaboraron todos los campesionos através del tiempo: los canteros para el cultivo.Mientras se iba levantando el muro, se iba rellenando el interior de la huerta, primero con cascajos que servían para escurrir el agua y luego con tierra. Si la tierra era negra, se ponía una última capa de tosca encima para guardar la frescura. Hoy nos es difícil entender la magnitud de este esfuerzo o comprender cómo el sudor de varias generaciones se pierde pendiente abajo con cada muro que se derrumba. 

El Camino Real Los Caminos Reales son la primera vía de comunicación pública que construyó la Administración del REino en Tenerife durante los siglos XVII y XVIII. Según el Diccionario de Pedro de Olive ( 1865), en el lugar de Fasnia habían dos Caminos Vecinales: el Camino del Roque que comunicaba la costa con la Orotova, y el Camino Real que partía de ARico y terminaba en Güimar. 
En 1885, la carretara general del sur aún no había llegado a Fasnia, y el Camino Real constituía la única vía de comunicación terrestre con la capital.
Actualmente, dentro de Fasnia, el Camino Real en parte puede identificarse, cruza el barranco de Herques por senda empedrada, pasa por las fincas agrícolas del Lomo de la Overjera y llega al Cementerio de Fasnia, desde allí sube a la Ermita en ruinas, junto al barranco de San Joaquín.
Pedro-Rubens Castro Simancas 

 

Más allá de los barrancos, las cuevas y los cultivos, late otra forma de Patrimonio: el vivir diario de los fasnieros, sus costumbres, sus fiestas y tradiciones. Cuando caen las primeras sombras de la noche del último domingo de Mayo, una doble hilera de pequeñas luces encendidas se mueve por entre las casas de la Zarza. Es la Procesión de Los Faroles, en honor de María Auxiliadora, una de tantas peculiares tradiciones que los habitantes de este municipio guardan con celo.

Sobre la Montaña de Fasnia hay una ermita que se dice que fue contruida con las piedras que hasta aquí subieron los que venían a ver a la Virgen de los Dolores.

 

El delicado y paciente trabajo de los calados es aún transmitido de madres a hijas en algunos hogares de Fasnia. Otra tradición muy arraigada es la prática de la lucha canaria.El equipo Brisas del Teide mantiene viva y el alza esta noble lucha heredada de los guanches y la promociona incluso entre los más pequeños, con una prometedora cantera de futuros puntales. 

 

Una de las joyas más preciadas es la que celebra cada año por la fiesta de San Joaquín, en Agosto, y por la de la Virgen del Rosario, en Octubre. Es entonces cuando tiene lugar en el casco de Fasnia un ancestral baile. En la Danza de las Cintas se va vistiendo y desvistiendo con cintas de colores un palo central, mientras los danzantes giran a ritmo de tambor y flauta.

Todas estas manifestaciones culturales, junto con muchas otras, conforman la identidad de un pueblo que se enorgullece de conservar las tradiciones del pasado para así afianzarse en ellas y alcanzar serenamente el futuro. 

Los Calados de Fasnia Hacer calados es una tradición muy antigua en Fasnia. Hay muchos calados diferentes, de cruces, de arañón, punto espititu que es muy menudito, lacitos, burgados,... pero el mas antiguo es el de Galleta Vieja.
Aprendimos a calar muy pequeñas, con diez u once años, y las que sabiamos nos quedábamos en casa y ganábamos unas perrillas sin tener que ir tanto al campo a trabajar. Venían veleros desde Las Palmas a los Roques para llevarse los calados. Hoy , seguimos calando porque no sabemos estarnos con las manos quietas.
Dña. Armanda Rodríguez y Dña. Trifina Hernández

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